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Financiación vía renting o Leasing de Placas solares.

La producción de energía solar contribuye sin duda a la preservación del medio ambiente, pero también es la mejor solución para reducir la factura de la luz. Sobre todo, porque en la actualidad existen varias alternativas para disponer de estos dispositivos, según el presupuesto del usuario, una compra directa o a crédito, adquisición vía leasing o simplemente renting.

Considerada con un costo de miles de euros, impuestos y garantías incluidos, la compra de los paneles fotovoltaicos necesarios para disfrutar al máximo los beneficios de la energía solar en tu hogar puede resultar muy costosa, sobre todo cuando el presupuesto ya es ajustado debido a las obras de reforma y/o construcción.

¿Cuál es la mejor opción?

            Tomemos como ejemplo, varias naciones del mundo como Bélgica quien juega un papel importante en la preservación del medio ambiente. A través de varias estrategias para la renovación energética de viviendas, que permiten particularmente la adquisición de paneles solares.

En esta visión, el renting de estos materiales está en la punta del iceberg, por supuesto, esta alternativa aún no está cerca de difundirse en el mercado. A priori porque son muchos los particulares que prefieren apropiarse de lo que utilizan, bien sea el inmueble donde viven o el kit solar instalado allí, sin olvidar que las legislaciones de algunos países no se prestan a ello.

Sin embargo, esto no impide que algunas marcas y empresas consideren esta opción, algunas de ellas ofrecen, por ejemplo, un contrato de renting o leasing de veinte años. Sin cuotas de suscripción, su sencilla fórmula de alquiler incluye el análisis técnico del alojamiento, la instalación de los equipos, su mantenimiento y una garantía contra el riesgo de avería.

Si alquilar un kit solar proporciona todo el confort que necesitan los usuarios, no hace falta decir que todo tiene un precio. Además, los contratos de leasing van acompañados de cargos relacionados con la financiación, servicios y gestión del arrendamiento.

Esto cuesta a los inquilinos unos cuantos 70 euros al mes, para una instalación de 13 paneles, es decir, un costo final de 16.800 euros después de veinte años de alquiler, sin mencionar los impuestos que aún se agregarán.

Esto es el doble aproximadamente respecto a una compra directa que ascendería a un máximo de 7.000 euros mientras que esta última permite beneficiarse de una garantía de 30 años tanto en el rendimiento del equipo como en el propio producto. También debe tenerse en cuenta que las aseguradoras ya ofrecen cobertura contra incendios en su contrato de seguro de hogar.

Por lo tanto, la depreciación es efectiva después de solo seis años. Ya no es decir que la adquisición directa sea más ventajosa que el renting, aunque no siempre es fácil tener un presupuesto suficiente para conseguirlo.

Aquí es donde entra el leasing, ofrecido a un precio ventajoso, como parte de la transición energética, esta forma de financiación varía los objetivos y la forma de adquisición, según los expertos. Existe, por ejemplo, un préstamo a tipo cero para financiar obras de renovación o de ahorro energético, sujeto a ingresos brutos inferiores a 80.000 euros anuales por hogar.